Nuestro lugar en el mundo

El Día se San Valentín  o el Día del Amor y la Amistad, es una fecha que celebran multitudes en diversos países alrededor del mundo. Se trata de una celebración que ha sufrido cantidad de cambios desde sus orígenes hasta llegar a lo que es actualmente, un día en el que los enamorados demuestran su amor hacia la otra persona, especialmente con obsequios, cenas, cartas… en fin, cada pareja es libre de elegir y dar muestras de afecto como mejor les parezca. En este mes del amor, considero prudente reflexionar acerca de un tema fundamental en las relaciones humanas: nuestro propio lugar en el mundo. A propósito, se me viene a la mente una cita de Mario Benedetti, extraída de su obra “Gracias por el fuego” (1965), que dice así:

“Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

El Principito, por Duygu-Altas
El Principito, por Duygu-Altas

En el Día de San Valentín o en cualquier otro es probable que podamos ubicar fácilmente el lugar que otra persona ocupa en nuestra vida, pues es normal que queramos cuidar al ser que amamos, ofrecerle nuestro tiempo y comprensión, procurar hacer las cosas que le gustan con tal de que disfrute de la vida. Es por ello que no es difícil olvidar nuestro propio lugar en el mundo, ocurre que, constantemente nos encontramos en el peligro de dejar de hacer todas estas cosas por nosotros mismos.

Y es que todos hemos escuchado de muchas bocas la frase “Trata a los demás como quisieras ser tratado”. Cierto, pero, en ese caso ¿por qué no tratarnos a nosotros mismos de la forma en que queremos? En la “vida de solteros” nos cuidamos y escuchamos, nos ocupamos de comprar las cosas que nos gustan, buscamos la propia comodidad; en la “vida de pareja”, ¿habría diferencia?

El encuentro de una pareja que une su vida, da como resultado dos personas que se ocupan de ellas mismas y comparten un camino sin renunciar a su propio ser.. No se trata de dejar de existir y quedarse a merced de otro para demostrar amor, pues el abandono de aquello que es importante para nosotros puede generar una existencia con poca significación.

“Que un ser humano ame a otro es quizá la tarea más difícil que se nos ha encomendado, el trabajo para el cual todos los demás trabajos no son mas que una mera preparación”.- Rainer Maria Rilke

Como siempre, hay que aceptar que no nacemos sabiendo, que hay que aprender. Amar a otro es caer y levantarse, aprender a defender y ceder. El amor es quizá uno de los primeros sentimientos que aprendemos a identificar, pero difícilmente logramos entenderlo. Es, por ejemplo,como  mirar una pintura famosa y no entenderla, sin embargo, después de investigar, leer y practicar,  se aprende a mirar y, eventualmente, a extraer su significado, a hacerla nuestra y disfrutarla en su totalidad, cada trazo, matiz y color.

Al mirar la pintura, no hay que olvidar buscarnos, encontrar nuestro lugar, encontrar nuestro significado.

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