Un arte olvidado

“El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”.- John Ernst Steinbeck

Cuando físicamente nos sentimos cansados, nuestros movimientos pueden volverse lentos, torpes, poco precisos, sentimos dolor y malestar en general. Lo único que queremos hacer es ir a la cama y dormir lo que podamos antes de iniciar un nuevo día unas horas más tarde.

Cuando mentalmente estamos cansados, incluso agotados, la tendencia es ignorarlo, ir por un buen té negro o un café cargado y seguir trabajando indefinidamente, pues vivimos en un mundo en el que la productividad es lo más importante.

También me he despertado más tarde de lo habitual sintiéndome con poca energía, apurada porque no me dará tiempo de terminar lo que dejé pendiente y confundida por no entender por qué sigo sintiendo cansancio. Y es que parece que el mundo no para, no tiene tiempo para descansar y nos sentimos mal cuando simplemente ya no queremos seguir, pero, echando una mirada al pasado, me doy cuenta de que he cometido mis mayores errores por seguir cuando estaba cansada: un equivocación en el trabajo, cruzar la calle sin mirar a los dos lados, no fijarme en dónde he dejado las cosas y un gran etcétera.

Sin embargo, con el tiempo, te das cuenta que <<dormir>> no es lo mismo que <<descansar>>. ¿Cómo es posible que el cuerpo descanse si lo sometemos día tras día a la misma posición sin darnos cuenta que la espalda, la cadera, las piernas, las muñecas, las rodillas y el cuello llevan horas doliendo? ¿cómo es posible que el cuerpo se sienta bien si, para colmo, se alimenta sólo de un mal sandwich? y ¿cómo es posible que la mente descanse si hasta en la hora del almuerzo piensa en el trabajo? ¿cómo va a descansar la pobre mente si, además, la hacemos trabajar horas extra y, sin paga, para colmo?

Afortunadamente no hay que esperar hasta arroparnos y meternos en la cama para sentirnos tranquilos. Tal vez leer un libro en el almuerzo o escuchar la música que te gusta antes de ir al trabajo o salir a caminar cuando estamos atorados en algún problema. Algo pequeño que nos haga sentir bien todos los días. Un día a la semana sólo para nosotros, haciendo lo que nos gusta.

Mantener el cuerpo y la mente tranquilos, en paz, genera bienestar, permite tomar buenas decisiones y seguro que aumenta la productividad.

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