Propósitos de año nuevo

Año nuevo es una fiesta en la que todos quieren cambiar algo para mejorar (me incluyo), unos quieren ir al gimnasio, otros quieren iniciar una empresa nueva, etcétera. Solemos atragantarnos con las uvas repasando propósitos de los cuales pocos son sinceros, pero, ¿qué más da? Sí, año nuevo, una fecha importante para muchos, para otros quizá no tanto, pero no por esto dejan de ser fechas especiales en muchos aspectos.

Mis propósitos… Este año inicié totalmente perdido, sin propósito alguno y quizá deprimido (tal vez por causa del estrés del trabajo sumado a la falta de sol), no salí mucho de casa durante las fiestas, me encanta estar encerrado en mi casa, pero aun así pensaba cómo podría mejorar mi vida. Desde considerar un cambio de empleo hasta renunciar a las redes sociales, pasando por la idea de cancelar la televisión de paga y otros gastos banales. De pronto un buen día que por fin me dedico a leer mis correos de hace dos meses a la fecha encuentro unos muy buenos artículos sobre hábitos y demás cosas para “hacer la vida mejor”, ¿por qué en comillas?, se preguntarán, porque es muy probable que la calidad de la vida sea sólo una ilusión generada por nosotros mismos. Es decir, aquí tienen a un servidor sentado en una silla de piel y escribiendo sobre un escritorio de madera de pino hecho por sí mismo, acompañando la escritura con un café espresso hecho en casa, no tengo calefacción y tengo frío, pero me siento a gusto, quizá este momento glorioso para mí no sea más que un momento incómodo para otro. Pero en fin, la vida es como uno la quiere ver y hacer, y como adultos tenemos tendencia a adquirir hábitos que nos hacen la vida difícil, como ir cargados en medio de un pantano.

Hábitos

Los hábitos son esas cosas que hemos hecho tantas veces y tan seguidos que llega el punto en que ya las hacemos sin pensar o que nos sentimos incómodos si no las hacemos, una persona que tiene el hábito de hacer ejercicio se sentirá incómodo si un día no lo hizo, por otro lado alguien que tiene el hábito de beber se sentirá comprometido a hacerlo en cualquier reunión familiar o con amigos. Los hábitos rigen nuestra vida y por ende es importante esforzarnos para tener unos buenos. Si te pones a leer en la web encontrarás cientos o miles, o qué se yo, de artículos que pretenden decirte qué hábitos debes tener para ser mejor, más productivo, ser feliz, etcétera, y como no hay ya nada nuevo bajo el sol no me queda mas que hacer mi parte. No, no te diré qué hábitos debes tú seguir, comentaré los que quiero adoptar este año y por qué creo que me servirán, si hay algo que te sirva tómalo con gusto y si no pues haz lo que te convenga que seguro irás por buen camino.

Leer

Leer es uno de los mejores hábitos que pueda haber y diré por qué, la forma más rápida de adquirir información es  leyendo, la lectura es una habilidad y, como toda habilidad, es necesario practicarla. Me consta que en una lectura de uno o dos minutos puedo adquirir más información que en cualquier videotutorial de diez minutos, de esos que abundan en youtube y que los jovencitos adoran ver. Por otro lado la lectura enriquece el alma, da cultura, agiliza la mente y mejora la memoria, pocas cosas son tan emocionantes y nutritivas como un buen libro. ¿Por qué? Por que un buen escritor te puede describir lo que sea y tu mente lo visualizará, la visión será algo forjado por tu propia imaginación y será superior a lo que mires en cualquier película ya que será hecho a tu gusto. Quizá pocos tengan dinero para ir a visitar otros países, pero seguro un libro es fácil de obtener, nuevo, usado o al menos descargado de la red; además nadie puede viajar en el tiempo, pero un libro te puede llevar a donde el escritor y tu imaginación quieran.

Si quieres pensar más allá de la fantasía, un libro no solo es un escape momentáneo a la realidad, sino que es una herramienta que permite a quien lo lee convertirse en una persona más sabia, más informada. Quien lee aprende cosas nuevas y quien más sabe es más difícil de manipular, por eso muchos gobiernos o regímenes a lo largo de la historia han prohibido ciertos libros y buscan la ignorancia de la gente, porque un pueblo ignorante es fácil de manipular.

Caminar

Vivimos en un mundo muy raro, se asocia el hecho de ir a pie de un lado a otro con una baja posición económica, y se suele despreciar a quienes no ostentan un gran poder adquisitivo; además de que la industrialización de todo ha impuesto la moda y (a veces) la necesidad de ir de prisa a todas partes. Como sociedad hemos olvidado las virtudes y el placer de caminar, una buena caminata a paso ofrece beneficios muy buenos para la salud, tanto física como mental. ¿Qué tal ir caminando a comer a algún lugar cercano? Se digerirán mejor los alimentos, habrá oportunidad de relajarse un poco, pensar con calma y no sé qué otras cosas más.

No se puede decir de mí que sea una persona sedentaria, pero el trabajo de oficina no deja nada bueno para la salud, pasar horas y horas sentado frente a la computadora además de manejar niveles importantes de estrés es muy malo. Entreno artes marciales y regularmente salgo apurado de la oficina para llegar medio tarde a entrenar, ese cambio tan repentino de estar sentado a hacer actividad intensa me ha dejado algunos tirones y desgarres. Quiero cambiar un poco eso, es bueno salir a caminar unos minutos de vez en cuando, respirar el aire fresco y no el aire viciado de las oficinas y hacer que la sangre circule por mis piernas.

Mantener las redes sociales a raya

Oh sí, las grandes consumidoras de tiempo, fábrica de descorteses. ¿Quién no ha ignorado a un interlocutor para revisar algún mensaje que haya llegado al smartphone? ¿Quién no ha postergado alguna tarea para dar una vuelta por el facebook? Por experiencia sé que si uno se concentra en hacer una sola cosa a la vez esta sale más rápido y mejor, es decir, es preferible hacer lo que se debe hacer de una buena vez y hacerlo bien, y dejar las tonterías para después. Vale, todos tenemos amigos y está bien meterse en las redes sociales, pero hay que darles el lugar que les corresponden, la obligación es antes, el mensaje puede quedar ahí sin ser leído, no se lo va a llevar el viento, pero la persona que tenemos enfrente quizá tenga poco tiempo como para soportar una grosería.

Poner el trabajo en su lugar

Una persona con responsabilidad por su trabajo suele trabajar horas extra, más allá de que sean pagadas o no, lo hace por el hecho de querer que lo que está bajo su responsabilidad salga bien. Pero muchas veces el ser tan perfeccionador o dedicado al trabajo hace que se olviden las otras responsabilidades como son la familia o uno mismo. El trabajo debe hacerse bien, pero a sus horas, el resto del día debe vivirse y dedicarse al resto de las cosas importantes. Hay que dormir bien, comer bien, estar con los seres queridos o simplemente estar solo con uno mismo. Por eso hablaba un poco sobre las redes sociales como parte de esos devoradores de tiempo valioso, porque nos distraen de lo que debemos hacer cuando lo debemos hacer, es decir, en horas de trabajo hay que trabajar, terminar los pendientes del día y dada la hora poner pies en polvorosa. Se trata de ser ordenado y parte de ese orden en trabajar a las horas que se debe trabajar.

Algo que he notado con el paso del tiempo es que las personas adultas tenemos tendencias a acumular cosas, hay extremos en los que una persona se queda sola en una casa inhabitable e intransitable, pero en verdad es algo que todos hacemos de diferentes maneras. Acumulamos deudas, recuerdos buenos y malos, cuentas bancarias y tarjetas de crédito o débito, apegos materiales o sentimentales, rencores y mil cosas más que la mayoría de las veces no necesitamos ni merecemos. De entre estas cosas que acumulamos están los malos hábitos, son los más difíciles de cambiar, ¿cómo una persona subida de peso bajará de peso por ir al gimnasio un mes o dos si lleva más cinco años comiendo de más? Hay que buscar el origen, la razón de por qué los hábitos de la pereza y la gula se han arraigado en uno, hay que erradicar los hábitos que nos hacen daño y hacerse de unos nuevos que nos hagan bien. Esto lleva tiempo, se requiere paciencia y fuerza de voluntad, pero todo sale.

Creo que el año nuevo antes de hacerse propósitos irreales hay que tomarse un buen tiempo a solas y meditar, echar un vistazo en el interior de sí mismo (esa cueva oscura que a todos nos aterra) y ver cómo andan las cosas, ¿qué hago bien?, ¿qué hago mal?, ¿qué quiero en realidad? Son preguntas realmente difíciles de responder para cualquiera, por eso los propósitos no suelen salir como uno los planea.

¡Feliz año nuevo!

 

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