El hábito del estrés

Hábito.- Práctica habitual de una persona, animal o colectividad.

La tendencia natural de los cuerpos y organismos es reducir su cantidad de energía o ser más eficientes, alcanzar estados óptimos, por eso las burbujas son esféricas, las cosas caen hacia el suelo y el agua fluye hacia abajo para reducir su energía potencial. Nosotros como personas tendemos a hacer cosas que requieran menos esfuerzo y en sí la mente hace algo parecido. Todos hacemos cosas sin darnos cuenta, como cuando nos llevamos las llaves al bolsillo o hacemos los cambios de velocidad en el coche, no es algo en lo que tengamos que pensar, simplemente lo hacemos sin darnos cuenta. No cuesta trabajo hacer cosas que nos son habituales, una persona con el hábito de ejercitarse lo hará sin chistar, mientras que a otra persona le dará mucha flojera.

No importa qué diga nadie, todos somos seres con hábitos, por caótica que parezca una persona ésta tendrá hábitos, cosas que hace de forma recurrente y sin tener que decidirse a hacerlo. Si tuviéramos la necesidad de tener que decidir cada acción de nuestra vida esta sería mucho más complicada, así que habiendo dejado en claro que los hábitos son algo natural y necesario, sigue recordar que hay hábitos buenos y malos. Los hábitos buenos requieren más esfuerzo que los hábitos malos, es decir, levantarse a las 5 de la mañana todos los días para ir a trotar no es nada sencillo, en cambio es mucho más fácil quedarse en cama y no hacer ejercicio nunca. Es más difícil resistir sin comer comida chatarra y francamente las gaseosas y las golosinas y frituras se consiguen en cualquier lugar, no hay máquinas expendedoras de fruta en cualquier parte, ¿cierto? En cambio es bien fácil encontrar máquinas con golosinas.

9153746729_9fb261fcdf_b

Malos hábitos

El peligro de los malos hábitos es que no son tan obvios como los buenos, además de que son más fáciles de adquirir, malos hábitos hay muchos, pero esta vez quiero hablar sobre el hábito del estrés. Decidí llamar así a una serie de prácticas generadas por el estrés y que a la vez generan más estrés. No es que sean las únicas, ni tampoco que todos las practiquen, simplemente es lo que he visto.

Comer y beber de más

Como en todas las cosas importan tanto cuanto como el qué y el cómo. Haciendo referencia a México, mi país, es oficial que México es un país de gente obesa. Es lógico que esto no se puede atribuir a una sola causa, está el abuso del coche, el sedentarismo y otras cosas, pero es indudable que tenemos una cultura de comer en exceso. Es una grosería no aceptar el plato de comida en casa ajena, muchos demuestran “su virilidad” demostrando cuanto pueden comer, en las juntas suele haber botana y generalmente siempre que hay charla o reunión hay comida chatarra por ahí.

Un día descubrí que en realidad no prestaba atención a lo que comía, comía hasta llenarme y generalmente lo hacía con prisas, desgraciadamente es una práctica que suelo adoptar de forma recurrente por andar apurado siempre. Solemos comer lo que hay cerca y rápido, muchas veces comemos sin prestar atención y terminamos llenos, o sea, hartos. A donde quiero llegar es que muchas veces no comemos por hambre sino por que es la hora de comer, no comemos hasta quedar satisfechos sino hasta haber terminado el plato, muchas otras cedemos ante el antojo y quizá se nos pase o se nos olvide que hace 5 horas ya habíamos comido un paquete de galletas.

Hacer varias cosas a la vez

Estos tiempos modernos son de locos, es decir, todos traemos prisa, tenemos muchas cosas qué hacer, muchos viven lejos de sus áreas de trabajo, así que la prisa es la moda. Tenemos la idea de que haciendo más de una cosa a la vez podemos ganar tiempo, además de que la mayoría somos esclavos del smartphone. Basta con detenerse a mirar en la avenida y en cuestión de segundos veremos a más de un conductor que va andando con la vista fija en el teléfono. Tenemos también el caso de atender una llamada telefónica o atender una conversación mientras hacemos otra cosa, o mirar algún programa de televisión mientras estamos trabajando en otra cosa. Estas prácticas son contraproducentes para la salud, además de que nos pueden hacer cometer errores serios. Como se comenta en el enlace anterior el multitasking provoca la liberación de hormonas del estrés, además de que nos impide recordar lo que estábamos haciendo.

Mira como se caen estas personas por mirar el celular

Andarse con prisas

Es un poco redundante ya que lo mencioné en el punto anterior, pero es que realmente se convierte en hábito el andar de prisa. Hace tiempo escuché decir al gerente de un lugar de comida lenta que la gente padece la “enfermedad de la prisa”. Pensando en esto, le hemos dado un valor exagerado al tiempo, y al dinero dicho sea de paso. Sinceramente llegar 5 minutos tarde no es tan malo, al menos no comparado con la posibilidad de tener un accidente por pasarse una luz roja. Sé que la agenda del día es importante, incluso habremos quienes tenemos la agenda programada con varios meses de adelanto, pero realmente en la mayoría de los casos no pasa nada si nos tomamos diez minutos.

La prisa nos termina marcando el ritmo, al igual que el efecto carretera, es común que los conductores que vienen de la carretera anden a exceso de velocidad en la ciudad, esto se debe a que se acostumbraron a llevar ese ritmo. Esto se puede extrapolar a todos los aspectos, a la hora de comer es algo común, obviamente al conducir, cuando hemos salido de situaciones apremiantes suele costar trabajo bajar el ritmo. Desgraciadamente para muchos esto se convierte en un hábito que se manifiesta en todos los aspectos de la vida.

Querer controlar

Existen muchos malos hábitos propios de los adultos responsables y trabajadores, otro de ellos es el afán de controlar, sobre todo los que están en algún puesto crítico o de toma de decisiones están acostumbrados (algunos, no todos) a que las cosas se hagan de acuerdo al plan, y así es como debe de ser, uno planea las cosas de acuerdo a lo que es mejor, pero es difícil quitarse el overol y tendemos a llevarlo puesto a todas partes, luego queremos controlar todo. El afán de que todo sea como uno quiere es una de las cosas más frustrantes de la vida.

Como estos podríamos enumerar cientos, quizá, de malos hábitos. Pero ya habrá tiempo, supongo, la vida cotidiana suele estar llena de fuentes de estrés, las filas, el tráfico, el acostumbrarnos a andar con prisas,  la cultura en sí que nos promeve tantas prácticas destructivas o insanas.

Hacer lo opuesto

Es importante que nos regalemos buenos momentos en nuestro día, uno de ellos es la comida. En un día habitual el cliché es desayunar rápido, generalmente medio dormido aún, comer algo rápido cerca del trabajo y llegar a cenar algo frente al televisor. La comida es de esas cosas que nos hacen especiales, no veremos a ninguna otra especie animal cocinando un estofado, la buena cocina tiene la cualidad de hacernos sentir bien. Hay que darnos el tiempo de disfrutar algo tan necesario y delicioso como es la buena comida, alejarnos de la cotidianidad y permitirnos estar con alguien agradable y disfrutar un buen platillo. Si lo piensas bien la comida no solo debería alimentar el cuerpo sino también el alma.

http://www.directoalpaladar.com/cultura-gastronomica/slow-food-comida-lenta

http://www.ecointeligencia.com/2012/11/slow-food/

corsi_cucina

Entre lo opuesto a querer hacer mucho a la vez claro que está el enfocarse en una sola cosa cada vez, pero para esto debemos acostumbrarnos antes que nada a renunciar a la prisa, la prisa es la principal causante de no disfrutar la comida, de querer hacer todo lo más rápido posible, creyendo que podemos sostener una llamada telefónica mientras escribimos algo en el ordenador. Hay que dar un tiempo a cada cosa, un tiempo y un espacio, esto nos hará ser más eficientes, ya que toda nuestra concentración estará dedicada a una sola cosa al momento, evitando errores y fatiga innecesaria.

Una de las cosas más frustrante es el hecho de esforzarse para que todo marche bien y por una causa ajena el trabajo se desmorone y haya que recurrir al plan B o el C… Desgraciadamente es inevitable, sobre todo a las personas perfeccionadoras que no toleran que las cosas no sean lo mejor posible, que esto cause molestia, pero también es imposible que todo marche bien siempre. Hay una frase zen que dice “qué maravilloso y qué misterioso es, estoy sentado aquí y el pasto crece por sí solo” o algo así. ¿Qué significa? Que las cosas pasan por sí mismas, si uno hace lo propio las cosas marcharán. De hecho la filosofía de la mínima intervención suele ser bastante efectiva, uno debe poner las condiciones propicias y dejar que las cosas marchen como deben ser.

Debemos disfrutar las mañanas, son el inicio de nuestro día y el cómo las vivamos dicta el resto del día, hay que disfrutar e desayuno, salir a tiempo de casa, es decir, hay que levantarse temprano y disfrutar el tiempo antes de salir de casa. Nos merecemos todos un buen desayuno, el disfrutar de un buen baño por la mañana y no salir corriendo.

Sería bueno aprender a vivir lentamente, evitando o sabiendo manejar esas situaciones que no nos hacen bien.

Anuncios