La señora de blanco

Cuando uno es niño no se le teme a casi nada ya que aún no se nos enseña a tener miedo, y hay cosas que uno ve y que uno sabe que no son normales, pero simplemente no nos dan miedo; luego uno crece y descubre patrones que no coinciden con lo lógico y se termina descubriendo que eso que uno ha visto tantas veces “no existe”.

 – A veces creo que me estoy volviendo loca. – Me dice en secreto una niña

– ¿Por qué? – Pregunto con preocupación.

– Porque veo a personas que sé que no están ahí.

– ¿Qué cosas ves? – Pregunto sabiendo la respuesta.

– A veces veo una señora subiendo las escaleras – Me dice la niña con consternación.

– Y dime, ¿cómo es? – Pregunto fingiendo que no sé de qué me habla.

– Nunca habla, está vestida de blanco y es como transparente.

– Mmm. ¿Y qué mas ves?

– A veces anda con un niño pequeño, otras veces la veo sentada en el cuarto de la televisión, pero yo sé que no está ahí.

– No estás loca, yo también la veo desde que era niño.

Desde IMG_20160708_025349que era niño, desde que tengo memoria, yo veía una señora de blanco subiendo por las escaleras, casi siempre iba sola, pero a veces iba con un niño pequeño tomado de la mano, yo pensaba que era mi mamá haciendo algo, era mi forma de explicarlo, pero no entendía por qué se iba materializando poco a poco, primero se veía como un reflejo, o más bien como el humo de un cigarrillo, muy tenue, luego iba agarrando cuerpo hasta que era totalmente visible, pero nunca dejaba de ser translúcida. Algo que no entendía era el por qué parecía no tener ojos y por qué se veía en blanco y negro, pero de niño yo no pensaba en fantasmas, no pensaba que algo así existiera.

Cuando crecí un poco mas pedí una habitaciónIMG_20160708_031827ión para mi solo y mi mamá despejó una en la que no dormía nadie desde hacía años, la pintamos y le pusimos cortinas nuevas. Estaba yo muy orgulloso de tener un cuarto para mí solo como niño grande, pero nunca pude dormir ahí. Todas las noches despertaba y ahí estaba ella mirándome, siempre ahí parada viéndome de perfil, se veía tan raro con la luz apagada que no sabía si estaba detrás de la puerta o más cerca, a veces se veía más lejana y de pronto se acercaba. Me daba mucho miedo porque me miraba y yo sabía que no era nadie a quien yo conociera y aunque cerrara los ojos la seguía viendo. Me dio mucha tristeza no poder disfrutar mi habitación.

Muchos años después unos compañero de la universidad se quedaron en mi casa haciendo un proyecto y como a eso de las 2:00 am una compañera se tuvo que ir, así que la encaminé hacia la calle, salimos de mi cuarto, y bajamos las escaleras, ella hizo una breve pausa porque decía que no podía ver bien en la obscuridad y como no quería molestar a mis parientes no encendí la luz. Días después me dijo que ya no quería ir a mi casa nunca y le pregunté por qué, a lo que ella respondió con lágrimas en los ojos

“en la noche comencé a escuchar como llantos y cuando íbamos a bajar las escaleras vi un vestido blanco flotando y sentí muy feo”.

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