Palabras para el éxito

Hace tiempo escribí una entrada titulada “El don de la palabra“, donde se habló sobre la importancia que tienen las palabras y el poco valor que (según mi punto de vista) se les da hoy en día. Recordando un poco ese tema y sobreponiéndolo a mi situación actual pienso en la importancia de tener una meta clara que se pueda expresar con palabras. ¿Qué quiero para mi vida? Es una pregunta que debe responderse de forma concisa con la menor cantidad de palabras posible. Pero mucho cuidado, todos queremos dinero, todos queremos un coche nuevo, vivimos en un mundo material en el cual la necesidad del “metal” siempre se va a sentir aunque ya se tenga bastante (un problema del cual quizá hablemos otro día).

Hace mucho tiempo me hicieron una pregunta difícil, ¿cómo te ves dentro de cinco años?
Recuerdo con claridad prístina el momento y el lugar en el que esa pregunta fue hecha, desgraciadamente, y aunque pude responder, esa visión no se cumplió en su totalidad, sólo a la mitad. Es triste el tener que confesar que en estos momentos me siento perdido, por eso es que el tema de saber exactamente qué quiere uno para su vida surgió en mi mente, y la pregunta vuelve a escucharse dentro de mi cabeza. ¿Qué quiero para mi vida? Como hombre adulto luchando contra el mundo, tratando de dar techo y comida a una esposa y  a dos hijas peludas del género Feliz y buscando pasar de la subsistencia a la existencia, la necesidad de que todos mis esfuerzos tengan un objetivo claro se hace mucho más evidente. Así que la pregunta resuena con más fuerza cada vez. ¿Qué quiero para mi vida? No es el querer obtuso y banal de tener dinero para el black friday y comprar cosas que realmente no necesito, en cambio es una profunda necesidad de saber que mis esfuerzos diarios están encaminados a garantizar bienestar y prosperidad para mi familia. Así que si mi vida fuera una montaña que hay que escalar, ¿qué estoy haciendo? ¿Camino alrededor de ella sin subir un solo metro? ¿Voy directo a un desfiladero? ¿Mis pasos me están acercando a la cima?

“Voy a hacer de mi un gran <escriba una profesión aquí>”

¿Qué es eso que una persona hace que lo lleva a prosperar? Si los esfuerzos de una persona se dirigieran a ser un gran malabarista de crucero le iría bien por un tiempo quizá, tal vez un buen día el gran Cirque du Soleil lo viera y se lo llevara, ¿quien sabe? Y si alguien dijera a sí mismo “voy a ser un gran exterminador de dragones” lucharía y pasaría buscando un dragón por el resto de su vida, y al final moriría de hambre o de cansancio. Así que la pregunta prevalece, pero ahora con diferente forma. ¿A qué me quiero dedicar, pero cómo y en qué dirección debo enfocar mis energías?

Aquí se puede pensar, quizá por no explicarse debidamente, que uno debe hacer cualquier cosa que asegure ganar un buen dinero, pero definitivamente no es así. Una persona debe trabajar al menos 30 años para poder retirarse, así que el pensar en pasar tanto tiempo haciendo algo que uno no ama es pensar en una vida muy parecida al purgatorio, así mismo es posible terminar cayendo en un lugar donde nuestros amados dones sean prostituidos (pesemos en un egresado de letras españolas que termina como editor del diario más sensacionalista de la ciudad).

¿Qué es eso que me hace feliz hacer, de lo cual puedo ganar dinero para vivir?

Sobra decir que el dinero es un mal necesario, aun no estamos en aquella utopía en la que nos encontramos viviendo a nuestras anchas, dedicándonos a cultivar la mente y el espíritu sin preocuparnos por lo que vamos a comer y vestir. Debemos ser honestos y entender que vivimos en tiempos bárbaros con exceso de personas y carencia de recursos, así que se debe trabajar duro para llevar lo necesario a casa. Pero, ¿qué mejor si hiciéramos nuestra lucha diaria haciendo algo que también amemos?

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Hay una pregunta que deberíamos hacernos de vez en cuando. Si el yo de hace 5 o 10 años viera como es ahora, ¿se sentiría complacido? O planteando la pregunta de un modo diferente, ¿soy lo que siempre quise ser? Es importante que encontremos el balance justo entre ganar dinero para vivir y dedicarnos a lo que más nos guste, pero teniendo cuidado en otros aspectos fundamentales, como pueden ser las oportunidades de crecimiento en el medio en el que te desenvuelves, el ambiente laboral, si se tiene un jefe que no se preocupa por el desarrollo de sus empleados, o si uno es el jefe y no es la clase de jefe en el cual se pueda confiar… A lo que quiero llegar con este punto es que uno se debe preguntar con frecuencia cual es su situación actual, si uno hace lo que siente correcto y si las condiciones actuales son favorables para el desarrollo personal. Dicho de otra manera, hay que hacer lo que se ama, pero en condiciones en las que uno pueda crecer y los dones propios no se desperdicien y/o se termine odiando lo que se hace.

Elegir las palabras correctas

Volviendo al punto de partida, volviendo a la pregunta ¿Qué quiero para mi vida? me doy cuenta que para responderla necesito hacerme aun más peguntas.

  • ¿Me gusta lo que hago?
  • ¿Estoy en un lugar con oportunidades de desarrollo personal?
  • ¿El esfuerzo que realizo día con día tiene un enfoque claro? Es decir, ¿mis esfuerzos me están ayudando a crecer en lo personal, profesional, espiritual, etcétera?
  • Como persona, ¿me siento contento con lo que he hecho de mí?

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Así entonces, nuestro estado del arte es el que nos debe dar el panorama para tomar las decisiones correctas, porque lo que se quiere debe estar fundamentado en cómo se está actualmente. Es decir, se debería hacer un inventario de la propia vida para poder decidir qué es lo que realmente se necesita y así elegir las palabras correctas para apuntar las metas personales. ¿Por qué palabras? Porque las palabras dan forma a las ideas, porque si no se logra materializar con palabras claras y precisas qué es lo que se quiere lograr lo más probable es que no se consiga.

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