¿Dónde quedó la vela? Historia de un “fantasma”

Ese día fui a visitar a mi novia que acababa de volver de la Ciudad de México, estábamos sentados en la mesa de la cocina mientras ella revisaba unos discos que había comprado allá. Su mamá, obedeciendo a si hiperactividad, andaba de un lado a otro llevando ropa a la lavandería y haciendo no sé qué más, entre todo lo que andaba haciendo la señora encendió una vela que puso sobre un porta velas y la dejó sobre la estufa. Mientras estaba ahí sin hacer nada viendo como la señora iba y venía y mi ahora ex novia revisaba sus discos vi como un señor entró a la cocina y sin decir nada tomó la vela y la apagó, luego no me fijé que hizo ni cuando se fue, fue un acontecimiento que me hubiera parecido extraño, pero todo lo vi como en una película, como si yo no estuviera ahí, no tuve mucha oportunidad de pensar en lo ilógico que eso fue. Minutos mas tarde la señora reparó en el hecho que la vela ya no estaba, el porta velas estaba sobre la estufa, pero la vela no. Yo comenté que el señor había entrado y la había tomado, pero ella comentó que no había nadie en la casa, solía repetirme que yo tenía “algo extraño”. Buscamos la vela por los lugares cercanos a la estufa y terminamos encontrándola bajo la misma estufa.

Fue una visión extraña, incluso los colores en el momento en que vi al señor eran pálidos, casi en blanco y negro, más allá de ese lapsus que bien puede atribuirse al cansancio o al aburrimiento, lo que me pareció más raro es que el porta velas estuviera en su lugar mientras la pura vela hubiera terminado bajo la estufa.

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