Sobre el acoso escolar y las artes marciales

Sobre el acoso

El acoso escolar es algo a lo que últimamente se le ha prestado mucha atención porque los medios como youtube o instagram hacen persistentes las evidencias. Es decir, antes si dos mocosos se peleaban solo los presentes se enteraban y después no se hablaba al respecto, pero ahora los niños o jovencitos suben los vídeos a la web y luego todo mundo los mira y se escandalizan como si fuera cosa nueva. El acoso ha existido desde siempre y la solución más simple es siempre la misma, defenderse del agresor. Actualmente nuestra sociedad navega con falsas banderas como la no agresión y otras, cuando en realidad vivimos en una sociedad bastante agresiva, si no me cree mire un desfile de orgullo homosexual o trate de cruzar caminando la avenida en hora pico. Actualmente estamos en una época en la que todos tratan de imponerse sobre los demás.

Volviendo al tema del acoso escolar, entendemos que la niñez es una etapa crítica en la que el carácter y el autoestima se forman en un gran porcentaje, así pues es cuando el niño debe aprender a sacar la casta y superar los problemas. El detalle con los niños acosadores es que siempre van sobre un niño que tiene problemas de algún tipo, nunca sobre uno con actitud de defenderse, así entonces es importante enseñar o tratar a esos niños a reforzar su autoestima y a que se sientan capaces de defenderse de cualquier forma de abuso. Un niño con autoestima no debe agachar la cabeza ni debe dejar que le golpeen, también debe aprender a ser independiente y resistente al chantaje.

Hace muy poco tuve una situación en la que metieron a entrenar a una niña que la molestan en la escuela, es un acoso que ha durado ya más de dos años, según lo que me platican, y las autoridades de la primaria en la que ella estudia no han hecho nada al respecto. Por esa razón la mamá la llevó a estudiar kung fu a nuestra escuela, para que la niña tuviera más seguridad y fuera capaz de defenderse, cabe destacar que la acosadora tiene 13 años y mi alumna 10. Conforme los problemas con la acosadora se van acentuando y la mamá busca una solución el director de la escuela termina diciéndole que si mi alumna se defiende dentro o fuera de las instalaciones de la escuela la va a expulsar. ¿En qué cabeza cabe ese razonamiento?

En mi caso fui objeto de acoso en la primaria y en la secundaria, en la primaria había un niño que a cada rato me pegaba solo porque sí, hasta que un día me harté y me defendí, ni si quiera alcancé a pegarle porque una maestra me agarró cuando ya lo tenía contra la pared, con eso bastó para que no me volviera a molestar nunca. Luego en la secundaria me pasó lo mismo, pero cometí el error de no defenderme, me dejé llevar por ese absurdo de que pelear es malo. Así pues los primeros dos años fueron una pesadilla para mí, me cambié de grupo, pero igual me buscaban para molestarme y para colmo uno de mi nuevo salón me agarró de su puerquito también.

Solución: me agarré a golpes con todos los que me molestaban y nunca delaté a nadie ni tampoco me acobardé.

Resultado: terminé haciéndome amigo de algunos de ellos y el resto me dejaron de molestar.

Así pues la vida me dejó una lección muy importante, no es que tan fuerte se sea o si se gana o pierde una pelea, es el respeto que uno reclama para sí mismo lo que marca la diferencia. Los niños crueles atacan a los que saben que no se van a defender porque ellos también tienen miedo y la verdad es que esto aplica para todas las personas agresivas.

Sobre las artes marciales

Comencé a entrenar kung fu mucho tiempo después de que mis problemas de acoso acabaran, tenía 14 años cuando resolví mis problemas a puño limpio, a los 29 años comencé a entrenar. Conforme iba avanzando en el aprendizaje comencé a notar cambios interesantes, las chicas me sonreían más a menudo, era de esperarse ya que por el ejercicio bajé 20 kilos, pero noté cambios más profundos, en el trabajo me empezó a costar menos trabajo tomar decisiones y me volví más directo con las personas, más asertivo. Eso representó un cambio interesante en mi trabajo ya que el jefe comenzó a dejarme más responsabilidades y retos, también percibí cambios en otros aspectos, noté que ante un conflicto o altercado me resultaba más sencillo tomar las riendas de la situación, entre otras cosas que creo que han hecho mi vida mejor, como haberle robado un beso a la chica de mis sueños, hoy mi esposa.

El tiempo pasó y entre mi esposa y yo abrimos una escuela de kung fu de la que ella es la encargada y yo solo doy dos clases. Así vivimos otro aspecto del kung fu, vemos como cambian los niños en tan poco tiempo. Hay niños que llegan tan tímidos, con la cabeza agachada, y con el paso del tiempo vemos como se plantan con la frente en alto y proyectan su fuerza interior. Hemos tenido casos de niños con “hiperactividad” o algún otro padecimiento y que luego la mamá nos reporta que en la escuela ya les va mejor o que ya no necesitan ir con el psicólogo. Lo que quiero destacar aquí es que el kung fu le ha ayudado a muchos niños y adultos a tener autoestima y a superar algunos males, porque el saber que te han pegado y te has defendido o que has pasado tú solo a presentar una forma (simulación de pelea a manos libres o con armas) ante un jurado hace que los problemas que puedas tener allá afuera se vean menos imponentes.

En conclusión

Considero que la sociedad actualmente está en decadencia, muchos niños ya ni saben andar en bicicleta, están gordos y/o débiles y solo juegan con el tablet o con la consola. Luego las autoridades escolares son incapaces de detener actos de violencia como el acoso o bullying y peor aún, juzgan a quien es capaz de defenderse. Es sabido que los que practican un arte marcial tienen prohibido utilizar sus conocimientos para agredir a otros, eso me recuerda aquel viejo cuento en el que el alumno le pregunta a su maestro por qué tiene que entrenar tanto si a fin de cuentas tiene prohibido andar peleando por ahí, y este le responde que es mejor ser un guerrero en tiempos de paz que un jardinero en tiempos de guerra. Así pues, el kung fu te da la capacidad de defenderte de muchas formas, desde la mejor y más sencilla que es demostrado autoridad hasta la última que es la violencia física, pero el regalo más importante que el kung fu te da es la salud, vitalidad y disciplina y mejor aún, un sentido de autonomía y de autoestima que por sí mismo debe hacer la vida mejor.

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