La fiesta de la Natividad

Una vez más, otro año más, hemos llegado a esta época del año en la que abunda la nostalgia, la tasa de suicidios se dispara, la gente convive y brinda con personas que no quiere y las calles y comercios están abarrotados porque hay que comprar muchas cosas. Una temporada bella en teoría pero pervertida en la práctica.

Me disculpo por la introducción tan amarga, me veo obligado a decir que amo estas fiestas, amo estar en casa con mi familia, en efecto, me gusta mucho cenar el pavo y el puré de manzana que son una tradición por acá; por otro lado debo confesar que me encantan los obsequios de navidad, aunque los que más me gustan son los que me hago a mí mismo, a fin de cuentas nadie le regala juguetes a un adulto y a mí me gustan mucho los juguetes todavía. Pero hay algo que no debemos olvidar, el por qué celebramos la navidad, la temporada en la que la luz vence a la oscuridad; el bien vence al mal. En realidad hemos olvidado lo que estamos celebrando y utilizamos frases como “y tú, ¿ya pusiste tu navidad?” refiriéndonos a las ornamentas de origen pagano o meramente comercial que se suelen poner en estas fechas; luego nos complicamos tanto tratando de conseguir los obsequios y tratando que la cena sea perfecta. Quiero gritarlo: ¡¿QUIEN CARAJOS SE ATREVE A ESTRESARSE EN NAVIDAD?! Aunque la cena es deliciosa y la entrega de obsequios es un momento divertido no es eso lo que celebramos.

La victoria del sol y de la luz

Somos honestos y reconocemos que por estas fechas existieron y existen otras festividades no cristianas referentes al sol. Es natural que el sol sea tan importante para los pueblos ya que se reconoce como la fuente de vida y en el hemisferio norte, justo por estas fechas ocurre un evento importante: el solsticio de invierno. La noche más larga del año, imagina como sería para alguien que vive cerca del polo norte ver como el sol cada vez asciende menos y en algunos puntos del planeta llegue el día en que el sol no salga por el horizonte o salga muy poco tiempo, como si se estuviera muriendo, para luego ver como este vuelve a la vida y cada vez sube más y más alto.

Las fiestas de Yule

En regiones nórdicas se celebra la fiesta de Yule, estas fiestas duraban 12 días (¿casualidad?) y eran de carácter familiar, en las que se servía una cena abundante y se recordaba a los parientes muertos.

Sol Invictus

De origen romano, igualmente se celebraba el resurgimiento del Sol, comenzaba con la Fiesta de Saturnalia del 17 al 24 de diciembre y terminaba con el nacimiento del sol invencible el 25 de diciembre (¿otra casualidad?)

Existen otras fiestas relacionadas, pero no las voy a mencionar.

El nacimiento de la luz

Para los que practicamos el cristianismo esta época celebramos el cumpleaños de Jesús, la natividad de  Jesús. Debemos entender que en realidad no nos consta que haya nacido por estas fechas si quiera, pero por ajustes al calendario y otras cuestiones quedamos en estas fechas, cosa conveniente ya que estas fechas son importantes para casi todo el mundo, quiero pensar que por el paralelismo entre el sol dador de vida y luz y, por otro lado, Jesús, la luz del mundo. Todo se ajusta, era conveniente aprovechar las fiestas existentes  para que el cristianismo se infiltrara en otras culturas, tal vez. Pero hay algo importantísimo que no debemos dejar escapar y es que para muchos, más allá de la religión, son fechas de esperanza, de como la luz vence a la oscuridad.

¿Y el árbol de navidad?

Para todos los amantes de poner el pino de navidad, pues toca reconocer que también es Home on Christmas Dayun derivado directo de una tradición pagana, en la que en las fiestas nórdicas representaba a Yggdrasil, donde la punta era el Valhalla y las raíces Helheim. Hubo una vez en la que en Alemania San Bonifacio cortó un árbol que representaba a Yggdrasil y lo cambió por un pino como representación del amor perenne de Dios, lo adornó con velas y manzanas y, de este modo, adaptó al cristianismo un símbolo pagano.

¿Entonces?

Para mí y muchos otros es el cumpleaños de Jesús, aunque no sepamos el día exacto lo celebramos igual. Para otros igual debería ser una fecha especial en la que la esperanza se renueva. En vez de andar por ahí comprando tanta cosa, preocupándonos por poner adornos de origen dudoso, tal vez debamos regresar a los orígenes y decir que no a las grandes corporaciones y comerciantes que en cierto modo lucran con cosas sagradas; en contraste deberíamos enfocarnos en acercarnos a las personas que en verdad queremos, de disfrutar del hogar, de estar en calma y buscar nuestra paz.

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