Otro año más

Uniéndome a esta tradición de celebrar el cambio de año,  la cual sigo sin comprender, me tomaré unos minutos de reflexión y escribiré el último post del año.

Ha sigo un año bueno para mí, aunque malo para mi país, han habido cambios favorables en mi vida y me siento profundamente agradecido con el Señor. Aun espero cambios, vienen retos que debo vencer para luego poder ir a buscar esos cambios que tanto necesito. Se nos acabó el año y honestamente no recuerdo cuales fueron mis propósitos de año nuevo, por lo tanto no tengo ni idea si he cumplido alguno.

Algo que quisiera compartir es que creo que para nuestra mente es muy difícil aceptar las cosas como un continuo, es decir, todo lo queremos dividir en partes, dividimos nuestra vida en año, meses, semanas, etcétera, los que se sienten más metafísicos proclaman que debemos agradecer cada día. Pues yo pienso que el día tiene horas y estas minutos y estos segundos y estos se pueden seguir dividiendo casi infinitamente, porque nuestra vida es un flujo continuo. No es el año, no es el mes ni el día lo que deberíamos agradecer, ni hacer esos propósitos que de antemano sabemos que no cumpliremos.

Simplemente debemos agarrar la vida como es, como el agua que corre en un río, donde lo que se nos escapó de las manos ya se fue para siempre, que si no la dejamos correr y nos aferramos a tener de la misma agua esta se pudre. Así es todo, las personas, los momentos, todo viene y se va, porque ni tú ni yo somos los mismos de hace un segundo, así cada instante es el mejor momento para fijarte un buen propósito, so solo esta noche que para muchos ya ha acabado.

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