Amor por lo viejo

Meditaba en el asiento trasero de mi viejo VW y recordé un pensamiento que he tenido wp-1522731345940..jpgmuy a menudo. Que nuestra cultura tiene un desprecio muy marcado hacia todo lo viejo, incluyendo la misma gente. Los gobernantes que elegimos suelen ser hombres en la mediana edad mientras que los viejos son enviados a vivir a casas de retiro, claro que hay familias que cuidan bien a sus viejos y que Donald John Trump tiene 71 años,dependent-dementia-woman-old-70578.jpeg son muy buenas excepciones que confirman la regla. Así es con muchas cosas, mucha gente tira las cosas porque son viejas y les han dejado de gustar o porque ya dan lata, como mi VW, viejo y ruidoso y que le tengo que tener paciencia; o como mi abuelita, que ya casi no escucha y ya no puede hacer casi nada, y que debo tenerle paciencia porque la necesita y la merece.

Si fuera el “líder supremo del planeta” me rodearía de ancianos, así es, crearía consejos de ancianos que ayudaran a tomar las decisiones importantes, le impondría un ritmo más tranquilo al mundo porque nuestra “civilización” corre tras todo lo que parezca novedoso sin mirar atrás y hasta el auto más veloz necesita frenar de vez en cuando para no perder el control.

He aprendido a ser feliz con las cosas que me rodean, mi pluma tiene diez años y va por más, me encanta mi auto viejo, no necesito otro, tengo un par de relojes de cuerda a los que nunca tendré que reemplazar la batería. Amo a mi esposa y no veo la necesidad de buscar a otra mujer, adoro a mi abuela, aunque le tenga que tener paciencia, a ella se la debo más que a nadie. Una de las mejores cosas que se deben aprender es el vivir de forma sencilla, saber vivir con poco, las personas pueden perder su dignidad muy fácilmente por el afán de tener más de lo que necesitan.

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